Migas de harina de espelta y kamut

En esta semana lluviosa en la mayor parte de la geografía española no podía proponer una receta más acorde a la ocasión: ¡las famosas migas! 🙂

Cómo siempre intento adaptar las recetas para que éstas aporten mejores nutrientes y sean “más sanas” desde mi humilde punto de vista, aunque hay alimentos que no se pueden sustituir. En este caso sustituí el tipo de harina para las migas, que habitualmente se hacen con harina de trigo de sémola, o las clásicas migas de pan, y utilicé harina de espelta y harina de kamut, ambas integrales. También cambié la panceta o tocino por lacón de cerdo, con sabor similar y menos graso, pero lo que no pude sustituir son las deliciosas longanizas o salchichas blancas.

Hay mucha gente que evita comer cerdo al considerarse esta carne cómo una de las carnes con más grasa y menos sana; lo que no saben es que la carne de cerdo también tiene excelentes propiedades.

 

En contra de lo que se pensaba, la carne de cerdo es una carne rica en grasas monoinsaturadas (similares a los del aceite de oliva) cuyo consumo contribuye a reducir los niveles de colesterol llamado Colesterol Malo o LDL y aumentar el llamado Colesterol Bueno o HDL. Junto a esto hay que destacar las cantidades de proteínas que nos brinda, y es que se trata de una importante fuente de las mismas, además de darnos proteínas de primera calidad necesarias para un correcto desarrollo muscular.

 

Otros nutrientes que nos brinda y que no podemos pasar por alto son los minerales. La carne de cardo es rica en estos nutrientes, sobre todo de hierro, que el cuerpo absorbe rápidamente, pues se trata de un mineral necesario para mantener una buena salud general. Junto a este podemos destacar otros minerales como el sodio el zinc y el fósforo. Las vitaminas son otros de los nutrientes que nos brinda. Entre ellas destacaremos la vitamina B1, que contiene altas cantidades, y que tan necesaria es para los deportistas, ya que se encarga de transformar la glucosa en energía muscular, pues es la que controla el metabolismo del glucógeno en los músculos.

 

Fuente: Vitónica

 

 

Está claro que al ser una carne grasa no debemos abusar de las partes que más lo son y siempre es recomendable elegir las partes menos grasas o magras cómo el lomo, chuleta de lomo o jamón.

Sin duda lo más tedioso de la receta es hacer las migas, pero con un poquito de paciencia y maña salen. Lo explico paso a paso, para que no haya dudas :).

 Ingredientes

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*Gazapo: En los ingredientes falta una cabeza de ajos y la harina que utilicé es de espelta, no de centeno 🙂 

1. En primer lugar cortamos los pimientos, guindillas, lacón y salchichas en trocitos, separamos la cabeza de ajos y la lavamos bien y calentamos en una sartén un poco de aceite de oliva extra virgen para saltear todo. Primero saltearemos los ajos con la piel y los pimientos y cuando empiecen a dorarse añadiremos las salchichas y el lacón a trocitos. Salteamos a fuego medio, por lo que empezará a soltar agua y aceites la verdura y la carne; lo que haremos será retirar toda este agua a un cuenquito, para utilizarla después para hacer las migas. Cuando la retiremos subiremos el fuego para que se marque bien la verdura y la carne y se termine de cocinar.

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2. Una vez listo reservamos y empezaremos a hacer las migas, para las que utilizaremos la misma sartén que utilizamos para el salteado.

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Ponemos la sartén en el fuego y añadimos el caldo que obtuvimos más el agua que quede para completar tres vasos de aprox. 250 ml. Dejamos que hierva.Cuando el agua esté hirviendo añadimos la harina y ponemos el fuego medio-alto, dejando que se forme una masa pero removiendo bien. El truco está en remover constantemente; ya sabéis, en mis recetas también os hago hacer ejercicio :).

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3. Una vez tengamos la masa empezamos a romperla y desmenuzarla con ayuda de una pala de madera y una cuchara; tendremos que insistir mucho para que se vayan separando las migas. Si vemos que la masa se queda demasiado seca, añadimos algo más de agua. Cuando nos sea imposible desmenuzar más es cuando añadimos el aceite.collage4

 

4. Añadimos el aceite poco a poco, por fases. Echamos aceite e intentamos seguir desmenuzando; volvemos a añadir y seguimos desmenuzando. Todo ello a fuego medio-alto evitando que se peguen a la sartén pero si permitiendo que se forme algo de costra. Y así hasta que las migas queden fritas y separadas lo máximo posible, más o menos cómo veis en las fotos.

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5. Finalmente cortamos el melón y lavamos la uva y montamos el plato. Yo considero que este plato es para tomar una tapita pequeña, ya que las migas son grasas y el acompañamiento también, pero al acompañarlos con fruta se crea una combinación perfecta de sabores y texturas que facilita la ingesta y sobre todo evita que la digestión sea pesada. Cómo véis yo propongo el plato de tapita y el plato grande, para compartir con cuatro personas, aunque tradicionalmente se sirvan en un recipiente de barro.

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Pues lo dicho, para los que les guste la carne y el cerdo, no dudéis en probarla. El toque picante de la guindilla podéis añadirlo o no; yo quería probar la combinación y a mí que me gustan los platos picantes, junto con el color que le da al ser naranja… simplemente me encantó (y creo que a mis comensales también 🙂 ).

¡Feliz fin de semana! 🙂

 

sofit

 

 

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Zarangollo y pisto murciano

Cómo buena murcianica que soy, y siendo esta semana las Fiestas de Primavera de mi ciudad, no podía dejar pasar la ocasión de presentaros mis dos platos preferidos de la gastronomía murciana: El pisto y el zarangollo. Sanos, veganos y deliciosos.

Aún recuerdo cómo si fuera ayer la primera vez que probé el pisto. Fue en una rebanada de pan tostado y en su modalidad con huevo, a mis ocho años, y un día para merendar. Mi vecina bajó a jugar comiendo tal rebanada una tarde de verano y yo, ni corta ni perezosa, le dije que quería probar “eso”. Ella fue a su casa corriendo y me trajo otra; su madre lo acababa de hacer para la cena. Recuerdo que me pareció la comida más deliciosa que probaba en mis cortos ocho años.

Después de este primer contacto y cada fiestas de primavera o “Semana de la huerta murciana”, he tenido la suerte de poder degustar en las maravillosas “barracas” murcianas diversos platos de nuestra gastronomía. Entre ellos estos dos.

Así que para todos aquellos que no podáis disfrutar de tal evento, entre las que me incluyo este año, aquí os dejo la receta de estos dos platos; fácil y sobre todo para hacerlas con mucho mucho mimo. Espero que os gusten y os queden así o aún más “bonicos”.

 

Ingredientes

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Pasos

1. En primer lugar empezaremos por el tomate frito casero, que es el proceso más lento. También podemos utilizar tomate frito en conserva, pero os aseguro que con este os quedará tremendamente más rico. Pelaremos los tomates y los pondremos en una olla a trozos con aceite de oliva y sal, a fuego medio bajo durante 30 minutos. Para pelar los tomates, si están muy maduros la piel saldrá casi sola. Sino podéis sumergirlos en agua caliente unos minutos y serán mucho mas fáciles de pelar.

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2. Mientras se hace el tomate frito, cortaremos la cebolla y los pimientos.

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Pondremos una sarten con aceite de oliva y añadiremos en primer lugar la cebolla. Pasados diez minutos aprox. los pimientos.

También cortaremos la berenjena y la sumergiremos en agua con sal. berenjenaEsta será la última en añadir, pasados diez minutos aprox. después de añadir los pimientos, y, aunque parezca que no se va a hacer nunca, el truco está en que toda la verdura se haga a fuego lento, soltando el agua y removiendo continuamente, pero sobre todo añadirla en este orden. Finalmente debe quedar toda la verdura blandita e integrada como en una pasta.

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3. Cuando la verdura esté hecha y el tomate frito también, el cual corregiremos de sal y añadiremos sirope de ágave para corregir también de acidez, lo agregaremos y removeremos. Dejaremos terminar de cocer a fuego lento durante 5-10 minutos.

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4. Reservamos el pisto y comenzamos con el zarangollo. Cortamos los calabacines, patatas y cebollas y en primer lugar sofreímos el calabacín.

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. Seguidamente y cuando empiece a soltar agua, añadiremos las patatas y las cebollas en aritos, y salamos con sal de hierbas. Iremos removiendo constantemente para que no se pegue, y cocinaremos a fuego medio. El truco está en que los calabacines suelten todo el agua, para que no se os quede aguado al añadir el huevo.

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Cuando esté todo pochado y blandito, añadiremos los huevos y removeremos bien. pasos-zarangollo-2

Finalmente corregimos de sal y servimos ambos platos, que os deben quedar más o menos con este aspecto.

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No os olvidéis acompañar el pisto con un buen pan para hacer “el mojeteo” tradicional murciano 🙂 .

¡Espero que los disfrutéis tanto cómo yo! ¡Besicos!

sofit