Pizza integral con pollo y verduras

Esta semana os traigo un clásico de la cocina italiana; una receta que les  gusta a niños y mayores, rápida, para comer en casa o llevar a un picnic con amigos, con ingredientes sencillos y posibilidad de crear muchas versiones. Si, os estoy hablando de las riquísimas pizzas 🙂 .

No sé a vosotros pero a mí las pizzas envasadas, de franquicias, congeladas.. ¡cada vez me gustan menos! Y es que les añaden demasiados conservantes, aromas y aditivos que al final les dan un sabor artificial. Eso sí, donde esté la pizza de un buen restaurante italiano… ¡que se quiten todas! Aún recuerdo las pizzas que comí en mi Erasmus en Italia; las hacían en quince minutos máximo, en horno de leña y estaban.. crujientes, finitas y deliciosas.

Yo siempre que puedo prefiero hacer todo casero, con mis manos, con ingredientes poco procesados… y esta pizza no iba a ser menos. Sé que hoy en día comer casero es difícil, porque los productos ecológicos cuestan más caros e incluso a veces aunque tengan la etiqueta de “ecológico” tampoco sabemos exactamente de donde proceden. Por eso las personas que aún conservan un huerto o granja y controlan todo el proceso… no saben lo afortunados que son.

En la receta de pizza que hoy os propongo quise probar a utilizar varias harinas integrales por lo que no se puede considerar que siga las pautas de una receta de pizza italiana pero sin embargo estas harinas le aportan mejores valores nutricionales, provenientes de la harina de espelta y kamut que ya conocéis y de las que os hablo en anteriores recetas como la de Wraps de salmón y jamón de pato en la que utilicé harina de espelta o la receta del Viernes pasado, donde utilicé la harina de kamut Tarta de queso con mermelada de melón y granada. Como novedad añadí un poquito de harina de almendra, que se puede utilizar cómo sustitutivo de rebozados y en recetas de pancakes, muffins, panes o galletas entre otras y es apta para personas alérgicas al glúten, al igual que la harina de espelta. Se trata simplemente de almendras pulverizadas, y destaca por su alto contenido en proteínas y bajo índice glucémico, así cómo gran cantidad de grasas buenas monoinsaturadas y grandes proporciones de calcio, magnesio y fósforo.

Ingredientes

 

1. En primer lugar haremos la masa de pizza. Para ello mezclamos las harinas y la levadura formando un volcán (con un agujero en el centro) e incorporaremos el agua. Después el aceite y la sal. Mezclaremos con las manos y amasaremos bien, hasta que quede una masa suave que se os pegue muy poco a las manos y podáis formar una bola. Dejaremos reposar la masa a temperatura ambiente mientras continuamos con la receta.

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2. En segundo lugar haremos el tomate frito que también decidí hacerlo casero, aunque es mi asignatura pendiente, aún no consigo que quede a mi gusto. Si alguien lo hace habitualmente , se aceptan sugerencias 🙂 . Pelamos los tomates, los trituramos y los ponemos en una olla con aceite de oliva extra virgen, sal y un poco de stevia/truvia/sirope de ágave, para corregir de acidez. Dejamos cocer a fuego medio durante 15 minutos.

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Mientras picaremos la cebolla y zanahoria y sofreiremos en una sartén; tras los 15 minutos añadiremos al tomate frito las especias (yo añadi especias italianas, orégano y mix de especias mediterráneas) y a su vez añadiremos éste a la sartén de cebolla y zanahoria. Dejaremos a fuego medio hasta que la zanahoria esté blandita y dejando reducir a nuestro gusto (que quede más o menos líquido).

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Finalmente trituraremos todo; yo lo dejé reducir demasiado y quedó muy concentrado, tuve que añadir algo de agua para que la textura fuera más cremosa.

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3. Volvemos con la masa; enharinamos una superficie lisa y la extendemos con los dedos y utilizaremos más harina si es necesario para que no se nos pegue a las manos. Utilizaremos el rodillo para dejarla lisa y le daremos la forma que queramos. La colocaremos sobre papel de horno y  la pondremos en una rejilla.  Precalentamos el horno durante 15 minutos a 200ºC.

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4. Extendemos el tomate frito por la masa y pasamos por la parrilla  los ingredientes: tacos de pollo, espárragos y berenjenas, para marcarlos, y que se terminarán de hacer en el horno. El jamón y la mozzarella lo añadiremos al final, junto con más orégano.

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5. Al horno a altura media durante 20-25 min a 200ºC. Pasados 10-15 min si vemos que se hace mucho por arriba, bajaremos la rejilla abajo del todo.

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Espero que os guste y os animéis a hacer ésta u otras versiones integrales.

¡Feliz fin de semana! 🙂

sofit

 

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Curry de pollo y pera con setas

Cómo enamorada de la cocina hindú no podía faltar aquí una de las recetas que más me gustan con diferencia; ese plato con el que sueño y que me hace la boca agua y el cual puedo pedir en sus una y mil variedades cuando voy a un restaurante Hindú. Os estoy hablando del famosísimo curry.

Normalmente solemos pensar que el curry hace referencia a una especia denominada con el mismo nombre, cuando realmente el curry es una mezcla de especias aromáticas cuya base principal suele ser la cúrcuma, en el caso del curry amarillo, que lo tiñe de este color. Otras de las especias que suelen formar parte de los currys son algunas cómo el cilantro, el comino o la alholva, así cómo el ajo, semillas de hinojocanelaclavo, semillas de mostazacardamomo verde, cardamomo negromacisnuez moscadapimienta rojapimienta larga pimienta negra.

Los platos de curry suelen ser muy variados y normalmente acompañan a una proteina, así sea pollo, ternera, cordero, cerdo, langostinos.. etc. Por lo tanto podremos cocinar “currys , curries o curris” de infinidad de especias y denominarlos cómo nos plazca. Curry rojo, curry verde, o curry amarillo son los típicos que podremos encontrar en cualquier restaurante Hindú. Las propiedades de la cúrcuma y el jengibre, base del curry amarillo que utilizaremos en nuestra receta (yo añadí también la cúrcuma por separado,que compré en una tienda Hindú) son más beneficiosas de lo que podamos imaginar.

“La cúrcuma es un potente antiinflamatorio muy usado en la cocina hindú y en la medicina ayurvédica. Es el componente que le da el color amarillo al curry. Tiene un sabor entre amargo y picante.
El principio antitumoral de la cúrcuma es la curcumina, capaz de inhibir el crecimiento de muchos tipos de células tumorales (ovario, mama, colon, hígado, pulmón, páncreas, estómago, vejiga, etc). (Fuente: Mis recetas anticáncer)”
 “ Las múltiples virtudes que se atribuyen al jengibre se deben sobre todo a su riqueza en aceites volátiles. También posee sustancias fenólicas, enzimas proteolóticas, ácido linoleico, vitaminas (especialmente vitamina B6 y vitamina C) y minerales (calcio, magnesio, fósforo y potasio) (Fuente: Cuerpo mente)

 

El curry que preparemos tendrá textura de pasta y será el elemento principal de nuestra receta, por lo que lo haremos con mimo y esmero para que tenga el sabor adecuado, según nuestros gustos. Aunque parezca algo laborioso, es rapidísimo de preparar. Yo utilicé una mezcla de especias de curry de la marca Ducros que me gusta bastante, y no añaden aditivos. También utilicé un super alimento cómo es la leche de coco, que la podéis encontrar en muchos supermercados con sección internacional, ya que suele utilizarse en la cocina asiática.

“Además de estimular el metabolismo, la leche de coco ayuda a equilibrar los niveles de azúcar en la sangre evitando picos de insulina, es un laxante suave y natural, contiene ácidos grasos tales como; láurico, cáprico y caprílico, los cuales presentan propiedades anti fúngicas, antibacterianas y antivirales, por lo tanto pueden aumentar la función inmune.

Además, la leche de coco contiene cinetina ribósido, un compuesto que ha demostrado ser efectivo para inhibir el crecimiento de las células cancerígenas. (Fuente: Alimentos para curar) “

 

Ingredientes

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ingredientes1. En primer lugar prepararemos nuestro curry. Para ello cortaremos las peras, el ajo y la cebolla en trocitos pequeños y pondremos a calentar una cucharada de aceite de coco u oliva en un cazo. Cuando el aceite esté caliente añadimos los trozos de cebolla, ajo y pera y cocinamos a fuego medio-alto durante aprox. 10 minutos o cuando la cebolla se empiece a poner transparente.

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2. A continuación añadiremos todas las especias. Una cucharilla de café de curry, otra de cúrcuma,  5 clavos y una rama de canela. Añadiremos 125 ml de agua aprox. y removemos para integrar todo. Dejaremos cocer a fuego medio durante otros 10 minutos, tras los cuales retiraremos la rama de canela, que reservamos para decorar y trituraremos todo, para conseguir finalmente la “pasta de curry”. Digo 125 ml de agua aprox. porque dependerá del tamaño de vuestras cebollas y peras (refiriéndome a la fruta 🙂 ). Sólo recordar que debe quedar una pasta, por lo que mejor añadir de menos que de más, y que finalmente la textura sea densa.

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3. Mientras se cocinaban los ingredientes de la pasta, podremos ir pasando por una sarten con aceite caliente el pollo a taquitos y las setas, con el fin de sellar y marcar ambos, pero no cocinar del todo, ya que los cocinaremos después con el curry. Salpimentamos y reservamos.

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4. En esa misma sartén y con el fuego bajo, añadiremos la pasta de curry. Enseguida empezará a hervir, momento en el cual añadiremos el contenido de la lata de leche de coco. Removeremos bien y corregiremos de sal (herbamare) o curry, si estuviera demasiado dulce. La mía tuve que corregirla un poco de sal y un poco de curry y conseguí el sabor que quería.

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Añadiremos el pollo y las setas y coceremos durante 25 minutos a fuego medio-alto o hasta reducir la salsa en la medida que queramos. Es decir, que la salsa sea más o menos líquida; cuanto más tiempo más reducirá y más espesa será.

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5. El resultado final fue éste, el cual podéis acompañar de arroz basmati o redondo, quinoa, bulgur (en mi caso) .. etc. Yo utilicé la ramita de canela para adornar el acompañamiento.

¡Espero que os guste! 🙂 ¡Probarlo y me contáis!

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¡Feliz fin de semana! 🙂

sofit

Hogaza integral rosa y magdalenas red velvet

“La remolacha es un alimento del que no deberíamos de prescindir. Es una hortaliza muy energética que es muy aconsejada en casos de anemia, enfermedades de la sangre y convalecencia debido a su alto contenido en hierro, también es rica en azúcares, vitaminas C y B, potasio y carotenos. El azúcar contenida en la remolacha es la sacarosa.” (Fuente)

¿Y que tenía yo por mi nevera? ¡Remolacha! 🙂

Normalmente la utilizo en licuados o ensaladas por su poder energizante, antioxidante, diurético, a parte de por su color, que me chifla. Resulta que esta semana tenía mucha y cómo ya sabéis que yo no soy de tirar nada…me dije: ¡Sofía, a inventar se ha dicho!.

Está claro que la primera opción es Google: “recetas con remolacha”. Normalmente cuando parto de cero me inspiro en recetas que veo, elijo tres o cuatro y cuadro ingredientes, adaptándolos a lo que tengo o quitando o poniendo algunos; no siempre he hecho estas recetas antes ya que tengo poquito tiempo para cocinar por lo que he de confesar que la mayoría de veces es tanto la primera vez para mí cómo para vosotros. Si que quizás hay una práctica previa de mucha prueba y error con recetas más básicas, y de que salgan muchas muchas veces mal, esto es cuestión de insistir e insistir :).

Bueno, a lo que íbamos, la remolacha, propiedades super beneficiosas, nutritiva, mejor en su versión cruda (aunque yo la tenía cocida y envasada) y para mi sorpresa infinidad de recetas posibles. Yo elegí hacer dos para aprovechar toda la remolacha, una dulce y una salada, ideales para desayunos o meriendas, y para hacer en familia o con amigos durante estas vacaciones.

Ingredientes

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ingredientes

1. En primer lugar empezaremos con la receta del pan, ya que necesitará reposar 30 minutos antes de meterlo en el horno. Os advierto que esta primera receta es de pringarse mucho, la masa es la más humeda y pringosa que he tocado en mi vida y es por ello por lo que no existe foto de este paso, porque era mi móvil o terminarla 🙂 .

2. Mezclamos la harina de fuerza, la harina de espelta y el preparado de harina de masa madre y centeno más levadura que podéis encontrar en Lidl a muy buen precio. Después batimos la remolacha con un poco de agua y añadimos el agua que falte para completar la medida a las harinas. Agregamos el puré a la mezcla de harinas y a continuación nos echaremos un poco de aceite de oliva en las manos para manejar mejor la masa. Empezaremos a amasar. Os recomiendo dejar un bol con más preparado de harina de masa madre (aprox. 150 gr que os indico en los ingredientes ) para ir añadiendo, y no tener que coger el paquete y pringarlo de rosa, cómo me pasó a mi 🙂 .

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3. Iremos añadiendo harina y amasando hasta que la masa se nos pegue muy poquito a las manos. Pondremos la masa en el molde de pirex engrasado y lo taparemos con papel film, dejándolo reposar durante 30 minutos, para que suba un poco. En la siguiente foto podemos ver el antes y el después, y donde antes de meter al horno ( paso 6 ) humedeceremos la superficie con agua y espolvorearemos semillas de lino, chía, sésamo, pipas de girasol, pipas de calabaza.. las que tengamos.

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4. Mientras la masa del pan reposa aprovecharemos para hacer las red velvet; en primer lugar mezclaremos los ingredientes secos en un bol, hasta que se integren. Calentaremos la miel y el aceite de coco/mantequilla/puré de manzana o pera juntos y 30 seg en el microondas, mezclaremos bien y en un vaso de batir pondremos la remolacha, el zumo de limón, la esencia de vainilla, el huevo y esta mezcla y batiremos. Añadiremos los ingredientes húmedos a los secos y removemos con las varillas.

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5. Una vez hecha la mezcla la repartimos en moldes (yo utilicé estos tan monos que compré en Paris 🙂 ); si tenemos bandeja para cupcakes la utilizaremos también, poniendo los moldes en los huecos, yo no tenía y por eso no subieron, pero tengo pendiente comprarla. Con el horno previamente precalentado, los pondremos a altura media a 180ºC durante 20 minutos o hasta que pinchemos con un palillo y salga seco.

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6. Cuando saquemos las red velvet, dejaremos enfriar el horno. La clave para hacer el pan en el molde de pirex es hacerlo con el horno frío. Una vez esté frío introducimos el molde de pirex tapado y dentro se generará vapor (cuidado al abrir la tapa), por lo que dejaremos hornear solamente durante 40-45 min dependiendo del horno, o hasta que un palillo salga seco. Una vez saquemos el pan, lo dejaremos enfriar en una rejilla que esté elevada (no apoyada en la encimera o tabla).

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7. Finalmente las magdalenas y el pan quedaron así 🙂 . Las magdalenas  o cupcakes (si os suben) , tendrán un color entre rosita/violeta/marrón por añadir cacao y el pan perderá parte de su color rosado por la corteza, pero sí que lo conservará en la miga.

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¡Espero que os haya gustado! 🙂

¡Felices vacaciones y mucho ánimo a los currantes!

sofit

Wraps de salmón y jamón de pato

¡Buenos días inspira-followers! 🙂

Ya parece que se acerca el buen tiempo, ¿verdad?. Y con él ya van apeteciendo más los aperitivos en las terracitas, balcones o áticos,  ¡quien tenga la suerte de tener uno, claro!. Conforme llega el calor el cuerpo te pide comer menos y beber más. El mio sobre todo me va pidiendo cosas fresquitas y ligeras; es por ello por lo que esta semana os propongo un aperitivo muy fácil de hacer, en su versión más sana y nutritiva. No se me olvida la sugerencia de Rouss y las barritas energéticas, receta pendiente.

La receta que os propongo son los típicos wraps, rolls o enrrollados que suelen vender ya hechos en establecimientos de comida para llevar del tipo Vips, Starbucks, El Corte Inglés en su forma alargada… o en bandejas para aperitivos ya cortados, ideales como entrantes para reuniones entre amigos, familiares.. etc. Esta receta está inspirada en la de mi madre (cómo la mayoría 🙂 ), ella hace el rollo entero y muy grande y esponjoso con harina blanca y azúcar y con un relleno muy básico para mi hermano, jamón y queso, o también en su versión dulce, rellena de chocolate.

Yo la he querido adaptar sustituyendo la harina blanca por harina de espelta, más nutritiva que la harina refinada de trigo, ya que la espelta es un cereal con alto contenido en proteínas de elevado valor biológico y con aminoácidos como la lisina, escasa en otros cereales, siendo también una estupenda fuente de minerales y vitaminas sobre todo del grupo B. (información nutricional)

Tambien sustituí el azúcar blanco por azúcar de coco, el cual tuve la oportunidad de adquirir a bastante buen precio en la feria Biocultura de Madrid (es algo caro). También posee excelentes propiedades, las cuales podéis consultar aquí, entre ellas que es rico en potasio, magnesio, zinc y hierro, y es una fuente natural de vitaminas B1, B2, B3, B6 y C. También contiene 16 de los 20 aminoácidos esenciales. El que se encuentra con mayor cantidad es la glutamina, el cual nos permite mantener un equilibrio ácido/alcalino en nuestro cuerpo y nos ayuda a controlar los impulsos de ingerir alimentos dulces.

Podéis utilizar azúcar integral de caña (en herbolarios) o sirope de ágave. Cuidado con el azúcar moreno habitual, ya que es azúcar teñido de marrón. En mi opinión creo que merece la pena invertir en un buen endulzante.

 

Después del rollo os dejo con la recetita…¡espero que os guste!. Cualquier duda comentarla, estaré encantada de ayudaros en la medida que pueda.

 

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1. En primer lugar ponemos el horno a precalentar a máxima potencia. Si disponemos de bandeja lisa, la utilizaremos. Yo tengo un horno pequeñito y sólo tengo la que veréis en las fotos.

2. Batiremos los huevos con el azúcar de coco/integral de caña, hasta que quede una mezcla homogénea. Iremos añadiendo poco a poco la harina, para que no queden grumos y finalmente extenderemos la masa, que quedará cremosa pero no muy densa. A mí la mezcla me dio justo para dos bandejas y para hacer dos rollos, será cuestión de la bandeja que utilicéis vosotros.

3. Hornearemos la masa a 180ºC durante 10 minutos, la sacaremos y con el papel de cocina, sin quitarlo, la enrollaremos en un paño húmedo, para que luego se despegue más fácil. Haremos la misma operación con ambas masas, o todas las tandas que realicemos.

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4. Prepararemos los ingredientes para el relleno; yo utilicé estos, que son los que tenía por la nevera para una cena vegetariana en casa ( ¡sí, salmón y jamón de pato, que obviamente a la hora de comprar no caí y que por supuesto no utilicé! ), pero podéis utilizar los que os gusten.

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5. Cuando acabemos de preparar los ingredientes del relleno ya habrá pasado tiempo suficiente para poder despegar la masa del papel de horno. Desenrollamos con cuidado y pasamos a papel film, ya que finalmente los envolveremos en este papel y los meteremos a la nevera. Untamos en el primer wrap la mostaza y añadimos los ingredientes: canónigos, rulo de queso de cabra, aguacate a trocitos y jamón de pato. En el segundo untaremos la crema de queso y añadiremos las hojas de mini cogollos de lechuga y los trocitos de salmón. Yo añadí a este segundo un poquito de pimienta y sal herbamare.

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6. Finalmente enrollamos en el papel film todo lo fuerte y compacto que podamos. Si es necesario pondremos capa doble para prensar lo máximo posible y los meteremos a la nevera entre 2-3 horas. Cuando los saquemos retiraremos el papel film con cuidado, y cortaremos en trocitos, o por la mitad, según lo queramos de aperitivo individual o compartido. Yo les puse estos palillos que compré hace ya mucho tiempo en Tiger.

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¡Espero que los probéis, me contéis y os gusten! 🙂 ¡Feliz fin de semana a todos!

sofit

Calabacines rellenos y puré de almendras

Esta semanita os traigo receta doble y totalmente vegana, porque la cocina vegetariana es algo que me encanta. Super ligera, colorida y con infinidad de posibilidades, así cómo todas las buenas propiedades y vitaminas que nos aportan las verduras, legumbres y cereales. Las recetas están inspiradas en mi estancia en París, donde tomé taboulé haciendo picnic ya que lo vendían en infinidad de variedades en los supermercados,  y en esa sopa de cebolla que tomé en la terraza de una típica Brasserie parisina, en el precioso barrio de Montmartre.

Por un lado os presento unos calabacines redondos, especiales para rellenar. Con el relleno extraído, y cómo yo soy de no tirar absolutamente nada, se me ocurrió realizar una segunda receta, y así acompañarlos. Los calabacines los rellené de un Taboulé de bulgur o burghul que compré allí, en una tienda de alimentación árabe. El bulgur es un grano del comúnmente conocido cereal, el trigo, pero  preparado de una manera específica: el grano se cuece a medias (hirviéndolo parcialmente o bien cocinándolo al vapor),y a continuación se seca y se agrieta o se pisa. Se caracteriza por ser un cereal de fácil digestión, bajo en grasas y con índice glucémico bajo, por lo que no elevará nuestros niveles de insulina y su absorción será lenta, proporcionándonos energía durante varias horas.

En la tienda árabe también pude comprar cúrcuma, una especia con super propiedades, entre ellas antiinflamatorias, de las que hablaremos muy pronto en un post. Por supuesto, también la añadí al plato. Respecto al puré de almendras comentar que tuve la suerte de poder hacerlo con almendras naturales, directamente recogidas del almendro de mi amiga @inmabas (en Instagram), otra apasionada de la nutrición y la comida sana a la que sin duda alguna os recomiendo seguir.

Allá vamos con la receta, papel y boli y .. ¡a cocinar! 🙂

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1. En primer lugar precalentamos el horno a max. potencia y pasamos a vaciar los calabacines con una cucharilla. La carne del calabacín es muy tierna, por lo que resultará realmente fácil.  Una vez hecho esto preparamos una mezcla de dos cucharadas de aceite de oliva, una cucharilla de vino blanco, cúrcuma y pimienta negra y lo rociamos sobre los calabacines, antes de meterlos al horno.

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2. Una vez introducimos los calabacines en el horno, los dejaremos durante 45 minutos o hasta que la carne esté tierna, y pasaremos a realizar el taboulé. Para ello cocemos el bulgur durante 8-10 minutos, a fuego medio. Una medida de bulgur por 2-3 de agua, aunque dependerá del bulgur que compréis. También podéis sustituir el bulgur por couscous integral, quinoa, arroces integrales…etc. Mientras picaremos la cebollita, el tomate y las hierbas aromáticas. Retiramos el bulgur, lo dejamos enfriar un poco y mezclamos todo, junto con un chorrito de limón y sal al gusto.

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3. Metemos el taboulé en el frigo y pasamos a hacer la crema de almendras.

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4. Para la crema de almendras pondremos a pochar muy lentamente la cebolla cortada en juliana, durante 25-30 minutos a fuego lento, para que caramelice e inspirada en la cebolla de la sopa de cebolla francesa. No hará falta añadir endulzante ya que la cebolla carameliza sola. Cuando retiremos la cebolla, la reservamos, y en la misma olla añadimos la pulpa de calabacín, la patata cortada y las almendras con piel. Dejamos que se pegue o agarre un poco y añadimos el agua. Hervimos a fuego medio- alto durante 20 minutos.

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5. Finalmente trituraremos hasta conseguir la textura de puré y presentaremos con la cebolla caramelizada encima, un poco de pimienta y láminas de almendra. Los calabacines los rellenaremos con el taboulé, y los taparemos con el gorrito, a modo de decoración. Podemos mojar el calabacín en la salsa que se genera del agua que sueltan al ser horneados, junto a la cúrcuma, aceite y pimienta, os aseguro que estaba deliciosa.

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¡Que paséis buen finde! 🙂

sofit

Tarta de mousse de chocolate

¡Ya es Viernes inspira_seguidores! 🙂

¿Cómo van esas recetas? ¿Habéis probado a hacer algunas? ¿Tenéis preguntas?¡Contadme! Estoy abierta a todo tipo comentarios y criticas constructivas, cuánto más aprendamos todos mejor.

Yo esta semana estoy especialmente feliz, os daré un poquito de envidia porque mientras estéis leyendo esto yo estaré sobrevolando España rumbo a Paris, ¡siiiiiiiiiiiiii!. Ya tengo apuntadas desde hace más de dos semanas muchas tiendas de comida ecológica, mercados y cafeterías, ya que al ser mi segunda visita y haber visto ya todo lo típico me quiero dedicar más a fines gastronómicos y traer conmigo muchas muchas ideas :).

También os cuento que me dará tiempo a correr el Eco Trail , una carrera con diversas distancias (yo corro la de 18km, por parejas y con el fin de disfrutar de todo el paisaje y la naturaleza), así que cómo veis alternaré, cómo ya suelo hacer en mi vida diaria, el deporte y la gastronomía.

Bueno, ahí va la receta de esta semana. Esta tarta la hice para un cumpleaños muy especial, y con muchísimo muchísimo amor. Creo que ese es el principal ingrediente.

¡Aquí os la dejo!

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1. Trituramos las galletas digestive, bien en un procesador de alimentos, o bien con mi método casero, rápido, divertido y que cómo todos mis métodos culinarios últimamente… implica hacer ejercicio 😉 . Introducimos las galletas en una bolsa hermética, de congelados, que se cierre bien. Con un mortero o pala o algo durillo, golpeamos las galletas, hasta que queden cómo en la foto.

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2. Una vez trituradas, mezclamos las galletas con el puré de manzana, hasta que quede una masa integrada y con la ayuda de una paleta la extendemos en un molde desmontable.

Ya os dije que probaría a sustituir la mantequilla por puré de manzana, y he de deciros que … ¡me fascinó el resultado!. Me gustó mucho más la textura y el sabor.

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3. Una vez tenemos la base de la tarta, la metemos al horno a 180ºC unos 15-20 minutos, hasta que esté durita.

4. Mientras haremos el mousse de chocolate. En primer lugar pondremos el chocolate a derretir al baño maría; en un cacito echaremos agua y en un recipiente flotando, el chocolate. Cuidado con echar mucha cantidad de agua, porque sino inundaremos el recipiente y nos saldrá.. chocolate aguado. Poner el fuego medio alto.

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5. Por otro lado separaremos las yemas de las claras; yo utilizo la técnica que no falla de mi madre, cogerlas con las manos. Batiremos las yemas con el azúcar en un recipiente pequeño hasta que quede textura cremosa, reservamos. Montamos la nata en un bol grande y añadimos el chocolate fundido, que deberemos dejar enfriar un poco. Añadimos las yemas con azúcar en el bol de la nata e integramos bien.

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6. Finalmente montamos las claras a punto de nieve y las incorporamos con movimientos envolventes (podéis utilizar una espátula) en el bol de la mezcla de yemas, nata y chocolate. Distribuiremos el mousse por la base y si os sobra, cómo me pasó a mí ya que el molde era pequeñito, podéis poner el resto en una copa para tomarlo sólo.

La meteréis al frigo mínimo  3-4 horitas y la sacaremos para decorarla. Yo le puse frambuesas y chocolate rallado con un pelador de pataticas. Cuánto más tiempo pase en el frigo mejor.

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Quise hacer la receta con nata sin lactosa para probar, y la nata montó a la perfección. Así pues, es perfecta para personas alérgicas. También la hice con ingredientes sin azúcar ya que por lo general no suelo tomarlo sino es en alimentos donde se encuentra naturalmente cómo la miel, las frutas, los higos, pasas, dátiles..pero también para que veáis que una tarta sin azúcar, apta para personas con diabetes, está igual de rica.

¡Feliz finde a todos!

 

sofit

Quinoa con verduras y soja

Volvemos a los platos principales y esta semana quiero hablaros de un super alimento, la quinoa o quinua.

“La quinoa, uno de los granos más importantes de los Andes, es técnicamente la semilla de una hierba, aunque es considerado un grano. Pertenece a la familia de las quenopodiáceas (como las espinacas) pero se compara con los cereales por su composición y su forma de comerlo.Es rica en vitaminas del complejo B, vitamina C, E, tiamina, rivoflavina, y tiene un alto contenido de minerales, tales como fósforo, potasio, magnesio y calcio entre otros. Es un suplemento de proteínas completo, aportando los nueve aminoácidos esenciales, y también es una buena fuente de fibra. En comparación con otros granos integrales, es relativamente rica en proteínas, hierro y magnesio y su sabor es agradable y textura suave, así cómo excepcionalmente versátil y fácil de usar.” (Fuente: Quinoarecetas )

Contaros que hay muchos tipos de quinoa ya que varía en color desde el blanco al naranja, rojo, violeta y negro. Para la receta de esta semana yo utilicé la quinoa roja, ya que ya había probado la blanca y más típica y tenía curiosidad por probar ésta. Deciros que me supo exactamente igual que la blanca. Podéis hacer muchas más recetas con quinoa, desde incluirla en ensaladas, cómo sustitutivo de arroz, couscous, en postres, en su modalidad hinchada para desayunos. En la página fuente del texto anterior podéis encontrar muchas más formas de incluirla en vuestra dieta.

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Esta es la que yo compré en el Herbolario, en el paquete indicaba que debía dejarla en remojo unas ocho horas y después hervirla 25-30 minutos, hasta que se empiece a desprender de esa cascarita blanca que veis a la derecha. Este tiempo y forma de preparación dependerá de la quinoa que compréis, pero suele ir explicado todo en el envase.

La receta de hoy está inspirada en la cocina asiática que me encanta; podría decirse que es un típico plato de “tallarines fritos con ternera y verduras” pero adaptado e introduciendo la quinoa. A mi me encanta toda la comida internacional, cuanto más rara y exótica mejor, y la salsa de soja es de mis favoritas.Acordaros que con esta salsa no es necesario condimentar con sal, ya que dicha salsa es uno de los métodos que los asiáticos utilizan para salar sus platos. La salsa de soja que yo utilizo en la receta está fermentada de manera natural, sin ningún tipo de procesado. La podéis encontrar en Día.

Bueno, papel y boli que…¡Empezamos! 🙂

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1. En primer lugar cortaremos la cebolla y pimientos en trozos grandotes, ya que queremos que destaquen. Pondremos una sartén con AOVE a calentar y añadiremos la verdura. Saltearemos un poco a fuego fuerte, bajaremos a fuego medio y la dejaremos unos minutos. Mientras prepararemos las medidas de soja y agua. Por cada medida de soja dos de agua. Yo eché aproximadamente 50 ml de soja y 100 ml de agua. Echamos en la sartén y dejamos a fuego medio-bajo durante  aprox. 15 minutos, durante los cuales procederemos a realizar el siguiente paso.

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2. Mientras se rehogan las verduras en la soja, cortaremos los filetes de ternera en trozos pequeños. Prepararemos un plato hondo con una medida de salsa de soja, otra de agua y una cucharadita de miel calentada unos segundos en el micro, para que sea más fácil de disolver así cómo otro plato llano con harina de espelta espolvoreada. Mojamos los trozos de ternera en la mezcla y enharinamos.

Vamos poniendo una sartén al fuego con AOVE y friendo los trozos de ternera.

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3. Una vez tenemos los trocitos de ternera hechos, los añadimos a la sartén de verdura, a la que debe quedarle poco líquido por consumir. Dejamos que se consuma casi todo a fuego medio con la carne y finalmente añadimos la quinoa previamente cocida, con cuidado. Removemos bien y servimos.Imagen

 

¡Feliz finde a todos! 🙂

 

sofit